jueves, 28 de mayo de 2009

La Necesidad

Esta necesidad que me consume
vacía mi espíritu ya que éste no existe,
pues quién descubre que ya no debe buscar
sólo puede encontrar, sólo creer.

Cómo puedo buscar aquello que no existe
me dijeron que existía, me contaron que era cierto.
¿Pero aún así puedo yo creerlo?
¿acaso puedo encontrarlo con mis propios medios?

Seremos seres de este universo
no podremos ser más de lo que tenemos, tampoco menos
sólo la no pretensión de eternos,
la no búsqueda y sus complementos
darán respuesta a nuestros ruegos.

domingo, 10 de mayo de 2009

La Fuente

Madre, tormento y camino
amuleto sagrado a veces olvidado
llave que abre las puertas
a la realidad, a la vida, al destino y a la duda.
La fuente de amor a este mundo.

Porque amor es lo que te define,
amor por la humanidad
al punto de olvidarte de ti misma.
Tu destino tan marcado por la vida
es a la vez tormento y maravilla
destino pesado y hermoso:
darte a ti sin esperar nada a cambio.

Y la fuente de la vida se desarma
ante tu aura benévola
abres los caminos al mundo
y cierras el tuyo con una mirada.
Si la vida no sonríe, salúdala con alegría
que los caminos no te pesen.

Cómo sabrías que el regalo más preciado
que te diera el destino a cambio
sería para ti lo más amado,
sería a la vez algo por ti creado,
sería una parte de ti y una parte del mundo.

Cómo sabrías que el fruto de tu vida
se iría con nuevas alas a reconocer su mundo
y tú mundo: el que tú le regalaste
el tesoro más preciado que alguien puede dar
después del amor incondicional.

Cómo sabrías que el fruto de tu vida
sentiría que a veces el mundo se invierte
y te carga sobre sus hombros
¿acaso no deseas su ayuda?

Madre, mi tormento y mi camino
mi amuleto,
mi llave a la realidad, al destino y a la duda,
mi fuente de amor en este mundo.
Gracias por ser nada más y nada menos de lo que eres.


Feliz día para todas las madres (y especialmente la mía :P)

lunes, 27 de abril de 2009

Deseo

Si resto mis momentos de los tuyos
¿Cuántos aún quedan?
sin embargo te deseo.
A tu lado parezco una semilla;
tú un alerce milenario
atrapado en tierra firme a tus raíces,
mientras yo voy a la deriva.

No sé si te deseo porque te deseo
o es que sé por instinto
que también me deseas. Eso me gusta.
Pero, ¿qué es el deseo sino algo efímero?
lo poco duradero, la pretensión de lo eterno,
el que juzga de fácil engaño al humano.
Si vieras desde mis ojos sublime deseo.

¿Quién creería que muero por su culpa?
Sucumbo ante esta enfermedad que, quiera o no,
carcome lentamente desde adentro.
Sólo aspiro a que el tiempo sea mi medicina
o simplemente caer rendida ante ello.
O quizás... sólo quizás, junto a ti,
morir creando nuevos momentos.

miércoles, 22 de abril de 2009

De lamento, destino y duda

Levanta la mirada y escucha el lamento de los lamentos, el que no quiere ser escuchado. El de la incertidumbre del que quiere creer para siempre pero cree que no puede…

La sensación de que la pena no ha terminado se refleja en ese espasmo semiinconsciente que sigue a una respiración bien profunda. Eso es lo que sentía hace un par de meses. Hoy la cosa es bien diferente. ¿Qué es lo que ha cambiado?, he cambiado yo, ha cambiado el destino, HE cambiado el destino. Este destino me mira de frente y yo le devuelvo la mirada; el anterior me esquivaba tanto como yo le esquivaba a él: en el fondo es como un reflejo.

Pero aún no resuelvo el tema de la creencia, creo que reconozco la necesidad del ser humano de creer en algo, tener una base sobre la cual solventar su universo, el que no la tenga o piensa que no la tiene navega en un barco a la deriva sobre un mar que no existe. Pero qué pasa con el que no sabe si cree en que no cree, que a su vez es una creencia de la que no está muy seguro. Parece una locura: y lo es.

Si pudiera decir que ambas cosas están conectadas: mi destino, la creencia, lo diría con mucho gusto. Sólo que lo que parece evidente para mí no significa que sea necesariamente cierto, ¿pero qué es lo cierto?, en que al menos puedo decir que necesito creer en algo… sí, pues caigo ante la evidencia: el mero hecho de escribir estas líneas.

domingo, 18 de enero de 2009

Pérdida

Hoy suspiraste
y al hacerlo se te fue el alma
¿y qué haré yo desolada?

Gritaré fuerte,
hasta que las piedras griten tu nombre
y el viento aúlle
buscando que la luna mire y llore.

Pero al parecer nadie te recuerda:
las piedras no gritan,
el viento no aúlla,
la luna me observa indiferente...

Te fuiste,
si es que alguna vez fuiste
¿pero qué fue lo que dejaste?

Me dejaste a mí,
lamentando tu ausencia en la tierra
aspirando el polvo en el espacio que dejaste
buscando en el infinito tu mirada.

Mas ya no queda más
ni el lamento se lamenta,
el polvo no es el mismo de antes,
el infinito no existía más que en tu mirada...

Ayer suspiraste
al hacerlo no dejaste nada
¿es que acaso existo sin tu alma?

Si alguna vez fuimos todo
hoy no somos nada:
ni menos que un arrullo en un nido,
ni más que una hoja en la rama.

Por ello me voy a la nada
me despido del todo,
no puedo ser más que lo que tú ya no eres...
pues ya te he perdido.

sábado, 17 de enero de 2009

Continuando las paradojas

Leyendo cierto comentario escrito por cierta persona "anónima" (que sinceramente no desea revelar su nombre) en cuanto a lo escrito anteriormente por mí acerca del ser perfecto y demás cosas raras, no pude evitar seguir pensando acerca de ello, siendo que en principio era una idea del tipo corriente de conciencia más que un tratado filosófico.

En cierta parte mencioné que el conocimiento perfecto podría ser a la vez una limitación, pero no quedó claro el sentido que tenía y probablemente ni yo misma lo tenía claro: la limitación no sería por falta de conocimiento, sino por la capacidad del mismo ser de mantener las características que lo identifican como tal. Si suponemos que este ser además de poseer todo conocimiento DEBE ser capaz de razonar y hacer algo con ello, podría pasar que su condición de omnisapiente sea incompatible con el libre albedrío del que debiera disponer, entonces no podría existir tal ser como ser pensante, en su defecto podría existir sin conciencia de sí mismo (algo así como un súper Google).

El punto más discutible, a mi parecer, de lo que acabo de exponer, es si realmente son incompatibles la omnisapiencia con el libre albedrío. Esto dependería del tipo de universo en el que nos encontremos, pero el comprobar ello está probablemente más allá de la capacidad humana.


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Me falta rigurosidad filosófica, tengo tendencia a irme a lugares comunes y utilizar demasiados recursos retóricos... bueno, probablemente el pretender ser poeta y filósofa al mismo tiempo es incompatible en este sistema cerrado al que llamamos universo...


¿O no?

viernes, 2 de enero de 2009

La Paradoja del ser Perfecto

Supongamos la existencia de un ser perfecto: este ser sería capaz de entender el todo, la estructura del universo y el funcionamiento de las leyes que lo dominan, si es que las hubiera, ya que no estoy segura de que se pueda suponer que sean necesarias tales leyes.

Si este ser perfecto es capaz de comprenderlo todo, también es capaz de comprenderse a sí mismo, por lo tanto es capaz de determinar su propio comportamiento y la forma en que él mismo reacciona ante a su conocimiento... y la reacción a la reacción de lo anterior, así un número indefinido de veces.

¿Este conocimiento sería a la vez su limitación?. En tal caso habríamos encontrado una contradicción, lo que significaría que tal ser no podría existir.

Pero siguiendo la lógica mientras más se asemeje una persona a este ser, ¿no está a su vez más restringida?. ¿Debe el hombre ser más "animal" para ser más libre?.

Ante tal cuestión no me queda más que ser categórica: el conocimiento no os hará libres, la ignorancia os hará libres.
¡Que no te compliquen las paradojas y puedas seguir siendo animal!

------- o -------

Aún así seguiré la búsqueda del conocimiento infinito, aunque desaparezca en el camino...