lunes, 28 de septiembre de 2015

A la Luna Roja

La sombra consume la luz desnuda
aparece la Luna.

Yo no te quiero roja,
pero lloras sangre
y así te observo llorando.

Mis ojos se pierden, pareces moverte
¿Acaso es el aire?
¿Son mis ojos?
¿Son mis recuerdos resonantes?

Mientras los árboles fractales cantan
como dos sábanas que se frotan
Un cisne te observa silencioso, estático
¿Acaso mira a la Luna llorando sangre?
¿Acaso busca comer?

El canto arbóreo resuena en mis pisadas,
persigo al cisne contemplador.
Lo persigo con la Luna roja arriba de mí y a mi lado reflejada.
Vuela antes de alcanzarlo.

Todo es hoy para el tiempo

¿Cual pretensión del vano el sentirse eterno?

Si nací hoy, crecí hoy, morí hoy...
te vi hoy y hoy te he olvidado

¿Qué es lo que el tiempo parece entregar
si no más que el hoy?
No hay ayer ni mañana
el hoy es mi tiempo
como hoy vivo y muero.

Autorreferente

Un poema es un poema,
tal que para describirlo
necesitas más que palabras: poemas.

Un poema es instantáneo y eterno,
surge de una mente inconsciente al consciente
que desespera por trazar, de alguna forma decente,
lo que su interno tormento le expulsa
producto de un proceso indefinido y mágico.

Un poema es tal que muestra lo evidente y lo oculto
ambos sobre la misma plataforma muestran sus siluetas
donde lo oculto se vuelve evidente
y lo evidente tiene un significado oscuro.

Quién

¿Quién decide lo que decido?
¿Quién ama lo que amas?
¿Quién odia lo que odia?

No lo quiero perfecto, te odio perfecto
quiero el error que te haga humano y no robot.
Los odio porque los invento perfectos,
amo al ideal, amo la utopía.

¿Quién decide lo que decido?
Ni mi corazón ni mi cerebro:
mis gónadas o mis ovarios,
los miles de ovocitos
o los millones de espermios.

¿Quién ama lo que amas?
Yo te amo y aún no te conozco.
Yo te amo si te amas.

¿Quién odia lo que odia?
Todo aquel que no te encuentre.